Y nuestra despedida sí que lo es.
Tantos batallas labradas, codo con codo, y tantas batallas ganadas, y al final perdimos la más importante. Supongo que la vida a veces es así, pero me niego a aceptar esta realidad.
En el fondo ya sabía que esto pasaría, en el fondo hacía ya tiempo que habíamos perdido. Que nos habíamos perdido.
Y ahora me encuentro aquí, con un terrible vacío que no sé reparar, sin saber si hice bien o mal, sin saber si mi decisión ha sido la correcta. Y toda esta incertidumbre me abruma.